Durante dos jornadas de aforo lleno en Plaza Mayor, la Liga Antioqueña de Fútbol culminó el II Congreso Internacional de Fútbol Femenino con un total de 1.000 asistentes y 40 invitados de ocho países, quienes estuvieron en 14 charlas sobre marketing deportivo, detección de talento, herramientas tecnológicas y demás conocimientos aplicados al deporte.
«Estuve en el primer congreso internacional y me parece que hemos crecido mucho. Demasiado apoyo, mucha gente. Me ha sorprendido que hay más hombres que mujeres. Para nosotras es muy importante lo que está pasando en el fútbol femenino, es un crecimiento gradual que nos va a dar mucho más estatus”, expresó Margarita Martínez, pionera del deporte en Antioquia y Colombia.
Lo anterior es un reflejo de la atmósfera del fútbol femenino a nivel país, con una proyección alta a nivel económico y con mejor aceptación social, política y pública. Sin embargo, se puede evidenciar, a veces con preocupación, que los lugares anteriormente luchados por mujeres, hoy son ocupados por hombres, quizás ajenos a esa iniciativa de crecimiento.
La charla principal de la primera jornada estuvo a cargo de los tres entrenadores de las Selecciones Colombia sub-15, 17, 20 y mayores, Alejandro Camacho, Carlos Paniagua y Ángelo Marsiglia, respectivamente. Frente a esto, Margarita Martínez, quien fue entrenadora de la Selección Colombia en su momento, manifestó que es particular que prácticamente no haya mujeres en estos cuerpos técnicos.
«Eso nos preguntamos, por qué siempre hombres, pero en la sub-20 hay una mujer que es Viviana Cardona, que es la preparadora física. Y pues, estar ahí en un cuerpo técnico lleno de hombres es muy importante. Además, que es excelente lo que ella está haciendo. Pero yo aspiro que algún día volvamos a ver una mujer al frente de una Selección Colombia».
Así que cuando se quiera hablar de igualdad de género en el fútbol o en cualquier otro deporte, no solo es necesario mencionar que las mujeres practican esa actividad, sino también visibilizar las posturas y la lucha por la paridad de derechos.
No importa qué tanto terreno se haya ganado… siempre habrá un camino por igualar.
